De acuerdo al Comité Olímpico Internacional (COI), doping es la administración o uso por parte de un atleta de cualquier sustancia ajena al organismo, o cualquier sustancia fisiológica tomada en cantidad anormal o por una vía anormal, con la sola intención de aumentar en un modo artificial y deshonesto su performance en la competición. Cuando se requiere tratamiento médico con alguna sustancia que pueda aumentar el rendimiento del atleta, también es considerado doping. El uso de drogas que aumenten la performance es probablemente el mayor problema que enfrenta hoy el deporte.
La salud es, ante todo, un encuentro con lo natural, es decir con las propias potencialidades y las limitaciones de nuestra naturaleza. Lo natural se opone a lo artificial; el doping es un artificio.
Poner al máximo nuestras potencialidades naturales es tarea del entrenamiento, del esfuerzo. Es cultivar la fuerza de carácter que desde el fondo mismo de la naturaleza nos impulsa hacia desafíos superiores.
El doping participa de la sociedad artificial, del consumismo que transforma la competencia en competitividad. Ataca la lealtad deportiva, daña la salud y es un precursor más de la violencia. Pero fundamentalmente daña la sustancia misma del deporte, competencia, competencia en fair play o quizás la filosofía misma, aquélla que menciona al deporte como escuela de vida.
El doping es, además de lo anteriormente dicho, una conducta de riesgo, que puede llevar a la adicción, la cual es una enfermedad crónica, progresiva y terminal.
La salud es, ante todo, un encuentro con lo natural, es decir con las propias potencialidades y las limitaciones de nuestra naturaleza. Lo natural se opone a lo artificial; el doping es un artificio.
Poner al máximo nuestras potencialidades naturales es tarea del entrenamiento, del esfuerzo. Es cultivar la fuerza de carácter que desde el fondo mismo de la naturaleza nos impulsa hacia desafíos superiores.
El doping participa de la sociedad artificial, del consumismo que transforma la competencia en competitividad. Ataca la lealtad deportiva, daña la salud y es un precursor más de la violencia. Pero fundamentalmente daña la sustancia misma del deporte, competencia, competencia en fair play o quizás la filosofía misma, aquélla que menciona al deporte como escuela de vida.
El doping es, además de lo anteriormente dicho, una conducta de riesgo, que puede llevar a la adicción, la cual es una enfermedad crónica, progresiva y terminal.


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